Lo que dura por un periodo de
tiempo muy corto, se define con esta palabra tan hermosa “efímero”.
Pueden ser efímeros tantos
momentos, pero a la vez tan marcados y profundos en nuestras vidas que los
aprendizajes, errores, amores, que se presentan dejan huellas tan precisas que son
como tatuajes en nuestra piel o como diría a la tribu “cicatrices de
guerra”.
Son nuestras huellas en el
camino, parte de nuestro recorrido vivido, que estamos viviendo o que se estará
por vivir.
Cuantas cosas efímeras nos
deleitan, nos dan felicidad, nos dan placer, nos conquistan, también nos ponen
tristes, nos sorprenden, nos agobian, nos hacen llegar a ese lugar especial de
nuestro yo interior donde podemos encontrarnos por unos instantes o por ese
corto tiempo que deseemos estar.
Cuantas veces he deseado que
momentos efímeros duren toda la vida y por el contrario a momentos efímeros que
no lo son, por lo amargo y tristes que han llegado a ser.
De igual forma, siguen siendo
nuestras huellas…
Yo como leona y guerrera, quiero
mis huellas y aseguro que ninguna otra fiera pueda borrarlas.
Los invito a sentir sus momentos
efímeros…

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